no voy a llorar y decir
que no merezco esto
porque es probable que lo merezco
pero no lo quiero
por eso ME VOY
30 agosto 2007
Me voy
29 agosto 2007
Walt Whitman

Nadie, ni yo, ni nadie, puede andar este camino por ti,
tú mismo has de recorrerlo.
No está lejos, está a tu alcance.
Tal vez estás en él sin saberlo,
desde que naciste,
acaso lo encuentres de improviso en la tierra o en el mar.
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28 agosto 2007
Osho y Septiembre
Septiembre también es el mes de la cosecha, es el tiempo de recoger la felicidad sembrada durantes los 8 meses anteriores, y es el mes que en tiempos de Rómulo fue el séptimo.
El verano va concluyendo y dejará paso al otoño, al igual que antes la primavera dio paso al verano. Nosotros también estamos en movimiento continuo en consonancia con las estaciones.
En este ir y venir, ya nos están bombardeando en la televisión con “nuevos coleccionables”: coches, muñecas, casitas, libros de Osho toca este año.
Os dejo con uno de sus pensmientos: "Coraje - La Alegría de vivir peligrosamente"
Cada individuo es una libertad, una libertad desconocida. Es imposible predecirlo, imposible imaginárselo. Hay que vivir estando despiertos y con comprensión.
Si comprendes, la inseguridad es una parte intrínseca a la vida, y está bien que sea así, porque transforma la vida en libertad, la convierte en una sorpresa constante. Nunca se sabe lo que va a suceder. Te mantiene permanentemente maravillado. No lo llames incertidumbre, llámalo prodigio. No lo llames inseguridad, llámalo libertad.
No puedes ser sincero si no eres valiente.
27 agosto 2007
SMS dedicado a SirLauren
24 agosto 2007
Rosas
El lenguaje de las rosas
Rosas Rojas: Amor pasional. (En la antigüedad, aparece el mito de Adonis, el amado de Afrodita, de cuya sangre, se dice, brotaron las primeras rosas rojas. Por ello se convirtieron éstas en símbolo del amor que va más allá de la muerte y del renacimiento).
Rosa que al prado, encarnada
te ostentas presuntuosa
de grana y carmin banada
campa lozana y gustosa
pero no, que siendo hermosa
tambien seras desdichada
-Sor Juana Ines de la cruz-
23 agosto 2007
Abanicos

Sabéis?, los abanicos me fascinan, y aunque en principio un abanico es un instrumento que, agitándolo, se utiliza para darse aire y así refrescarse, hay más, ya que esos movimientos constituyen todo un lenguaje digno de ser conocido e incluso de ser practicado. Su uso se puso de moda en el siglo XVI, y era utilizado por todas las damas. De ahí surgió esaforma de comunicación, no verbal, sensual, femenina, de seducción y galanteo, llena de picardía e intención.
Aquí os dejo un pequeño resumen:
El abanico colocado cerca del corazón: Has ganado mi amor
Cerrar el abanico tocándose el ojo derecho: Cuando podré verte?
El número de varillas muestran la contestación a una pregunta: A que hora?
Hacer movimientos amenazadores con el abanico cerrado: No seas tan imprudente
Abanico medio abierto presionado sobre los labios: Puedes besarme
Las dos manos juntas sujetando el abanico abierto: Olvídame
Cubrirse la oreja izquierda con el abanico abierto: No reveles nuestro secreto
Esconder los ojos detrás del abanico abierto: Te quiero
Cerrar un abanico, totalmente abierto lentamente: Prometo casarme contigo
Acercar el abanico alrededor de los ojos: Lo siento
Tocar con el dedo la parte alta del abanico: Desearía hablar contigo
Dejar el abanico descansado sobre la mejilla izquierda: No
Dejar el abanico descansado sobre la mejilla derecha: Sí
Abrir y cerrar el abanico varias veces:Eres cruel
Dar un golpe con el abanico sobre un objeto: Impaciencia
Descender el abanico: Seremos amigos
Abanicarse lentamente: Estoy casada
Abanicarse rápidamente: Estoy comprometida
Poner el abanico sujetándolo sobre los labios: Bésame
Abrir totalmente el abanico: Espérame
Situar el abanico detrás de la cabeza: No me olvides
Situar el abanico detrás de la cabeza con el dedo extendido: Adios
Situar el abanico delante de la cara con la mano derecha: Sígueme
Situar el abanico delante de la cara con la mano izquierda: Estoy deseosa de sus conocimientos
Mantener el abanico sobre la oreja izquierda: Deseo deshacerme de ti
Mover el abanico alrededor de la frente: Has cambiado
Dar vueltas al abanico con la mano izquierda: Nos están viendo
Dar vueltas al abanico con la mano derecha: Quiero a otro
Llevar el abanico abierto en la mano derecha: Eres demasiado ferviente
Llevar el abanico abierto en la mano izquierda: Vamos, y me cuentas
Mover el abanico entre las manos: Te odio
Mover el abanico alrededor de la mejilla: Te quiero
Entregar el abanico cerrado: ¿Me quieres?
Actualmente, es un elemento fuera de época, pero no en España, y es corriente que en cada casa, haya, al menos, un abanico. Mi última adquisición fue un abanico de color verde, que llevamos todo un grupo para identificarnos. Incluso a la guía le sirvió para que pudiéramos seguirla. El caso es que nunca se sabe si hay alguien que sigue utilizando su lenguaje. Así que es mejor que estéis atentos a esa mujer que hace malabarismos con el abanico …. ¡¡¡estáis avisados!!! Claro que … pensándolo bien si está tocándose el ojo derecho con el abanico cerrado, "quiero verte", podría ser que lo único que le ocurra es que el ojo le esté picando ... ;-)
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21 agosto 2007
20 agosto 2007
19 agosto 2007
La mujer justa

……
- Querida hija mía –dijo-, me gustaría ayudarla. Una vez vino a mí una señora que amaba a un hombre, lo amaba tanto que lo mató. No lo mató con un cuchillo ni con veneno sino porque no le daba tregua, lo quería por entero para ella, ansiaba quitárselo al resto del mundo. Pelearon durante mucho tiempo, hasta que un día el hombre se cansó y murió. La mujer lo sabía. El hombre se había ido a causa del agotamiento, de tanto luchar. Hija mía, tiene que saber que existen numerosas fuerzas entre los seres humanos y que las personas se matan unas o otras de muchas formas. No basta con amar, hija mía. El amor puede transformarse en un gran egoísmo. Hay que amar con humildad y tener mucha fe. La vida entera sólo tiene sentido si está animada por la fe. Dios ha dado amor a las personas para que puedan convivir mejor y soportar el mundo. Pero quien ama sin humildad pone una gran carga sobre los hombros del otro. ¿Comprende, hija mía? –me preguntó con dulzura, como el viejo maestro que enseña el abecedario a los niños.
