
En diversas ocasiones he leído y/o escuchado, que cuando algo se desea de verdad el universo se confabula para que así sea. Yo a mi manera, digo que hay ocasiones en que de repente parece que la vida te desplegara una alfombra roja para que camines sobre ella y te guíe en tu camino, llevándote hasta aquéllas puertas que debes abrir. Los últimos acontecimientos de mi vida me llevan de nuevo a pensar que ocurre algo así. Todos sabemos que el movimiento de rotación de la tierra existe a pesar de que no lo percibimos. Así, nuestros pensamientos son creadores y cuando soñamos e imaginamos aquéllo que tanto deseamos una energía invisible comienza a ponerse en movimiento. Esos movimientos van produciendo microcambios y si estamos atentos, si nos empeñamos en ser conscientes de las señales, en hacerlas caso y en confiar en nuestra propia intuición, entonces nos daremos cuenta de que la vida tiene su propia magia y que, finalmente, lograremos cumplir nuestro sueño. El sueño en ocasiones en un nuevo camino, una nueva forma de vida, el nacimiento de algo en cualquier caso.
Por temor solemos aferrarnos a lo conocido aún siendo algo no deseado -más vale malo conocido ..., dice el refrán-. No nos damos cuenta de que nada es inamovible y que quizás estamos queriendo retener algo que consideramos "eterno" sin darnos cuenta que en un momento todo cambia y que si no hacemos caso a las señales podemos perder la oportunidad. Si así ocurriera tampoco es excesivamente grave porque la vida es muy generosa y nos pondrá de nuevo en el camino adecuado. Y así, movida por estos cambios invisibles es como el año pasado por estas fechas sentí la necesidad de cambiar el aspecto de mi blog. El rojo ha sido mi color desde entonces. Ahora, los cambios vuelven a surtir efectos y mi color parece que tiende a morado, uno de mi colores favoritos de siempre junto con el verde. Estoy mirando nuevas plantillas. Cualquier día apareceré con nueva imagen. Por ahora, lo que sí he hecho ha sido añadir una galletita al final de la página. ¿Quieres abrir una?
Y ahora, si me lo permitís, os incito a pinchar aquí.
Por temor solemos aferrarnos a lo conocido aún siendo algo no deseado -más vale malo conocido ..., dice el refrán-. No nos damos cuenta de que nada es inamovible y que quizás estamos queriendo retener algo que consideramos "eterno" sin darnos cuenta que en un momento todo cambia y que si no hacemos caso a las señales podemos perder la oportunidad. Si así ocurriera tampoco es excesivamente grave porque la vida es muy generosa y nos pondrá de nuevo en el camino adecuado. Y así, movida por estos cambios invisibles es como el año pasado por estas fechas sentí la necesidad de cambiar el aspecto de mi blog. El rojo ha sido mi color desde entonces. Ahora, los cambios vuelven a surtir efectos y mi color parece que tiende a morado, uno de mi colores favoritos de siempre junto con el verde. Estoy mirando nuevas plantillas. Cualquier día apareceré con nueva imagen. Por ahora, lo que sí he hecho ha sido añadir una galletita al final de la página. ¿Quieres abrir una?
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