09 noviembre 2009

Berlín

Tuve la fortuna el pasado mes de agosto de visitar Berlín durante 4 días con mi familia.

Nos alojamos en la antigüa zona Oriental.

Contratamos algunas rutas guíadas a traves de cultourberlin. Por la mañana fuimos con Ricard y por la tarde con Inés. ¡¡¡Fantásticos los dos!!! Una forma diferente, alegre, amena, divertida y llena de anécdotas sobre la vida hoy en día.


Todavía quedan solares. Algunos de ellos escondidos tras andamios que figuran fachadas.

Me impactó tremendamente la historia allí contada. No por no conocerla anteriormente, sino por pisar, ver, estar en el lugar que ocurrieron los hechos.

Me impactaron también las estatuas negras compartiendo fachada con otras limpias.

Me sobrecogió la escultura de Käthe Kollwitz.


Pasear entre sus calle me hizo sentir como si estuviera en casa.

Quedé totalmente seducida por el Barrio de San Nicolás.

La gente es amable, muy amable.

Es una ciudad segura.

Me quedó mucho por ver. Mucho por vivir. Podría contar muchas cosas más sobre cada una de las líneas que aquí escribo y que no recogen todo.

Hoy se cumplen 20 años de la caída del muro.

El recuerdo de esa ciudad me emociona.

Queremos volver. Lo haremos.

22 octubre 2009

Dios vuelve en una harley



RENUNCIA AL EGO

MUÉSTRATE TAL Y COMO ERES

Y

NO PIERDAS DE VISTA LO QUE SUCEDE


Yo leí este libro hará unos 15 años. Recientemente, cuando Gise me dijo que quería un Joe en su vida, lo volví hacer.

Si tienes curiosidad por descubrirlo lo puedes descargar aquí.

16 octubre 2009

Dicho popular


“Reírse es arriesgarse a parecer tonto.

Llorar es arriesgarse a parecer sentimenal.

Alargar el brazo para coger a otro es arriesgarse a implicarse.

Mostrar los sentimientos propios es arriesgarse a mostrarse uno mismo.

Exponer tus ideas o sueños ante una multitud es arriesgarte a perderlos.

Amar es arriesgarse a no ser correspondido.

Vivir es arriesgarse a morir.

Tener esperanzas es arriesgarse a perderlas.

Pero se tienen que correr riesgos.

Porque el mayor peligro en la vida es no arriesgar nada.

Si no haces nada, si no arriesgas nada, tu existencia se oscurece.

Es probable que de este modo evites sufrimientos,

pero no vas a aprender a sentir, a cambiar, a amar ni a vivir.

Encadenado a una actitud de miedo, uno se convierte en esclavo …

y pierde su libertad.

Sólo si eres libre si te arriesgas.”



07 octubre 2009

Deja brillar tu luz

Este verano estuve leyendo Volver al amor, de Marianne Williamson, y hoy quiero compartir con vosotros un pequeño texto del mismo:

DEJA BRILLAR TU LUZ

Lo que más miedo nos da no es ser incapaces.
Lo que más miedo nos da es ser poderosos más allá de toda medida.
Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que más nos asusta.
Quién soy yo para ser una persona brillante, hermosa, dotada, fabulosa?
En realidad, ¿quién eres para no serlo?

Eres un hijo de Dios, y si juegas a empequeñecerte, con eso no sirves al mundo.
Encogerte para que los que te rodean no se sientan inseguros no tiene nada de iluminado.
Todos estamos hechos para brillar, como brillan los niños.
Nacimos para poner de manifiesto la gloria de Dios, que está dentro de nosotros.
No sólo en algunos, sino en todos nosotros.

Y si dejamos brillar nuestra propia luz,
inconscientemente daremos permiso a los demás para hacer lo mismo.
Al liberarnos de nuestro propio miedo, nuestra presencia,
automáticamente liberará a los demás.


24 septiembre 2009

Shakespeare



El amor es un humo generado por el vapor de los suspiros;
Atizado, un fuego por el cual los ojos brillan;
Torturado, un mar encrespado por las lágrima:
¿Qué otra cosa si no?
Sensato frenesí, hiel nauseabunda y dulce especia.



Romeo y Julieta

22 septiembre 2009

Confucio


"Sé como el sándalo, que perfuma el hacha que lo hiere"

16 septiembre 2009

Cuento taoísta

En una aldea pequeña y pobre vivía un granjero. Sus paisanos lo consideraban afortunado porque tenía un caballo que utilizada para labrar y transportar la cosecha. Pero un día el caballo se escapó. La noticia corrió pronto por el pueblo, de manera que al llegar la noche los vecinos fueron a consolarle por aquella grave pérdida. Todos le decían:

¡Qué mala suerte has tenido!

La respuesta del granjero fue un sencillo: “Puede ser”.

Pocos días después, el caballo regresó trayendo consigo dos yeguas salvajes que había encontrado en las montañas. Enterados los aldeanos, acudieron de nuevo, esta vez a darle la enhorabuena y a comentarle su buena suerte, a lo que él volvió a contestar: “Puede ser”.

Al día siguiente el hijo del granjero trató de domar a una de las yeguas, pero ésta lo arrojó al suelo y el joven se rompió una pierna. Los vecinos visitaron al herido y lamentaron su mala suerte. Pero el padre respondió otra vez: “Puede ser”.

Una semana más tarde aparecieron en el pueblo los oficiales de reclutamiento para llevarse los jóvenes al ejército. El hijo del granjero fue rechazado por tener la pierna rota. Al atardecer, los aldeanos que habían despedido a sus hijos se reunieron en la taberna y comentaron la buena estrella del granjero, mas éste, como podemos imaginar, constató nuevamente: “Puede ser”.